Identidad femenina mapuche: múltiples voces en la frontera

La poesía de Roxana Miranda Rupailaf ha sido catalogada por la crítica como una mixtura cultural que lleva en sus raíces el sincretismo entre la tradición cultural judeo-cristiana y la cultura mapuche. Es algo que la poeta de San Juan de la Costa analiza en esta entrevista publicada en Afpunmapu/Fronteras/Borderlands. Poética de los confines: Chile-México (2015), visitando su historia familiar y analizando el desarrollo actual del discurso femenino-mapuche.

Nacida en Osorno, profesora de lenguaje y magíster en literatura hispanoamericana, editora de antologías como Hilando en la memoria (2009) y autora de Las tentaciones de Eva (2003), Seducción de los venenos (2008) y Shumpall (2011) recuerda que los primeros libros que leyó fueron los de catequismo y la Biblia. A pesar de no ser creyente, Roxana Miranda creció junto a unos abuelos que veneraban a la Virgen y asistió a funerales en donde los ritos católicos eran más fuertes que los ritos mapuches. “Desde los primeros pasos en la escuela, todo es occidental. En ninguna parte me enseñaron que yo era mapuche”, reflexiona.

Este desconocimiento en torno a la identidad mapuche o “mestiza” fue desapareciendo al descubrir cómo la crítica catalogaba sus obras. Las tentaciones de Eva, por ejemplo, fue interpretada como un trabajo sobre el erotismo mapuche, mientras que en otras ocasiones, se vinculó su escritura al discurso religioso cristiano al utilizar elementos como la manzana, la serpiente o la sal.

En San Juan de la Costa, cuenta la poeta, se experimentó una fuerte evangelización que anuló la cosmovisión de la comunidad huilliche de la zona. Fue en este contexto que nació la vinculación de Miranda Rupailaf con las mujeres bíblicas presentes en sus poemas, a las que les da un rol protagónico inexistente en la Biblia, manuscrito que cataloga como un texto machista al dejar a las mujeres sin diálogos y con funciones específicas (María tuvo la función de dar a luz al hijo de Dios pero “ni siquiera cumplía con el rol esencial de madre”).

Sin embargo, a la hora de acercarse a las voces femeninas en la obra de Roxana Miranda Rupailaf, no hay que olvidar la aclaración que hace la poeta al señalar que la palabra género no está acuñada en la cultura mapuche. Tomando esto en consideración, el diálogo sobre el feminismo es un diálogo de mixturas, de fronteras, en donde hay espacio para muchas voces. En la primera antología de poetas mapuches, Hilando en la memoria, se mezclan autoras que combinan la hablante lírica de la machi con la maternidad asociada a la ñuque mapu (madre tierra), pasando por la poesía política que vincula a la mujer con la defensa del territorio y terminando con versos rítmicos parecidos al canto, al ül, conectados a la ritualidad.

El sincretismo entre la tradición cultural judeo-cristiana y la cultura mapuche con la que conviven las nuevas generaciones de escritores del Wallmapu no solo trae múltiples voces creativas sino también muchas controversias. “Todo el tiempo se cuestiona nuestra identidad mapuche. Somos o no somos, hablamos el mapunzungun o no lo hablamos. Es una cultura en constante cuestionamiento”, analiza Miranda poniendo hincapié en el sesgo occidental que atraviesa su historia y la de muchos escritores de ascendencia indígena que hoy sienten hasta su propia lengua mapuche como un “idioma extranjero” producto de la violencia ideológica y cultural ejercida a sus antepasados.

Tal vez es por esto necesario que la literatura mapuche sea medida con una vara distinta a la occidental. “Quizás deberíamos buscar nuestros propios ritmos, sonidos, nuestras propias nociones de lo que es literatura y poesía, a partir de nuestros contextos y nuestros idiomas”, propone Miranda, quien desde la poesía sigue desafiando ese espacio complejo, esa frontera conflictiva llamada identidad.

Texto reseñado: Hilando en la memoria. Entrevista a Roxana Miranda Rupailaf por Paz Alarcón y Betsabé Delgado.

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