La “comarca” mapuche: Espacio de defensa de los cuerpos, sus creencias y costumbres alimenticias

Hasta el día de hoy, diversas comunidades mapuche han mantenido una organización social y una cultura propia, a pesar del proceso de evangelización que vivió el pueblo mapuche durante la colonia y de las prácticas de asimilación a la cultura chilena que ha llevado a cabo el Estado chileno. En el artículo “La Frontera: representaciones de la comarca en la obra de Jaime Huenún” del libro Afpunmapu / Fronteras / Borderlands. Poética de los confines: Chile-México, 2015), la doctora en Literatura, autora de la investigación Ciudad quiltra (2013), entre otras, y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magda Sepúlveda Eriz analiza un aspecto de esta autonomía en la obra Reducciones (2012) de Jaime Huenún, uno de los poetas mapuches más reconocidos a nivel internacional por la crítica literaria.

Magda Sepúlveda centra su análisis en la noción de la comarca, tomando su sentido de la conceptualización hecha por el semiólogo argentino Walter Mignolo, en sus estudios sobre el periodo de la colonia en América Latina desde una perspectiva decolonial, es decir que se posiciona desde los modos de conocimiento, de organización política, económica y social indígena, reconociendo la violencia física y simbólica de la llamada “conquista”. Según Sepúlveda, la “comarca puede comprenderse como aquella unidad territorial que posee su propia lengua, sus propias prácticas sociales y su propio ejercicio de la justicia, pero trazando una frontera con un espacio mayor con el cual difiere culturalmente”.

La palabra comarca tiene su origen en el orden social francés previo a Napoleón, donde el poder se ejercía localmente, hasta cierto punto de forma independiente de la corona. Para Sepúlveda, esa misma situación vivían las comunidades mapuches en Chile antes de la invasión del Estado, que se llevó a cabo con la campaña militar “Pacificación de la Araucanía” (1860-1883). Así, en la Historia General de Chile de Diego Barros Arana, la palabra “comarca” es utilizada para referirse a los territorios en poder de los mapuches. Esto implica que si bien para Barros Arana la “comarca” mapuche no era deseable, desde la perspectiva de los indígenas la comarca adquiere “un carácter positivo, como espacio que logró mantener su diferencia cultural en un entorno totalmente hostil”.

Según Sepúlveda, en la obra Reducciones de Huenún las reubicaciones territoriales que el Estado impuso a las comunidades mapuches luego de la invasión constituyen una forma de disminuir o aminorar la forma de ser mapuche, su subjetividad. Sin embargo, los mapuches detienen este proceso de degradación de su propia cultura al organizarse como una comarca.

Sepúlveda se concentra en tres apartados del libro: “Entrada en Chauracahuin”, que ubica al lector en el periodo de la Colonia; “Cuatro cantos funerarios”, donde hablan voces del siglo XIX; y “Reducciones”, donde las acciones transcurren en los siglos XX y XXI. La académica escoge pasajes donde el autor da voz a sujetos reductores de la cultura mapuche, pero donde también se lee una defensa de la forma de vida mapuche, especialmente en lo relacionado a la alimentación.

Es así como el artículo va analizando diferentes situaciones en la obra de Huenún. Por una parte, Sepúlveda estudia la lucha por recursos y alimentos en el periodo colonial entre los invasores y las comunidades mapuche. Se postula que una de las formas en que Huenún construye la comarca es relacionando la comida a las creencias culturales, por ejemplo, la tradición de ofrecer maíz o chicha a los muertos.

Por otra parte, Sepúlveda lee el espacio del museo decimonónico como una cárcel, donde los indígenas son objetos de estudio coleccionables, cuerpos que al ubicarse fuera de la “comarca” y dentro de este lugar de dominación son deshumanizados y no reciben los alimentos que necesitan para su supervivencia. Asimismo, el artículo se detiene en las narraciones sobre violentos desalojos de los mapuche respecto a sus territorios habitados, desplazamientos perpetuados en el siglo pasado y el actual y que se llevaron a cabo bajo el amparo de las leyes estatales chilenas. En estos relatos, Sepúlveda lee un “deseo de clausurar” la forma de alimentación de la comunidad mapuche, pues se les quita la tierra donde realizaban sus cultivos y recolectaban sus víveres. En este apartado, según Sepúlveda la aparición de hierbas medicinales en el texto, en voz de una machi (autoridad espiritual y sanadora), es la manera en que la comarca resiste la extinción.

En sus palabras de cierre, Magda Sepúlveda concluye que “Huenún crea la comarca como un espacio de resistencia, donde la comunidad indígena lucha por autoadministrarse, preservar su lengua y mantener un tipo de relación entre comunidad y naturaleza, lo cual implica sus formas de alimentarse”. En consecuencia, según este artículo, el orden social denominado “comarca” por los invasores del Wallmapu (territorio mapuche), permitió la supervivencia de la subjetividad mapuche hasta el día de hoy.

Texto reseñado: “La Frontera: representaciones de la comarca en la obra de Jaime Huenún» de Magda Sepúlveda Eriz.

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