{"id":109,"date":"2017-09-01T14:24:17","date_gmt":"2017-09-01T14:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.literaturadefronteras.cl\/?p=17"},"modified":"2022-11-12T13:33:06","modified_gmt":"2022-11-12T13:33:06","slug":"contacto-la-muestra-que-permite-sentir-a-caravaggio-con-las-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.literaturadefronteras.cl\/ldf\/contacto-la-muestra-que-permite-sentir-a-caravaggio-con-las-manos\/","title":{"rendered":"Algunos t\u00f3picos de la literatura sudafricana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Violencia, caos, heterogeneidad, ansias de libertad son algunas de las ideas que aparecen inmediatamente cuando pensamos en Sud\u00e1frica; un pueblo que surge con una identidad propia a partir de la mezcla de pueblos originarios del continente (khoisan y nguni-sotho), las colonias europeas y la comunidad india implantada como mano de obra. Una producci\u00f3n art\u00edstica vasta y compleja para un lugar que parece da\u00f1ado y detenido en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Christopher Heywood, experto en cultura y literatura sudafricana, divide la literatura sudafricana en un antes y un despu\u00e9s, cuyo punto de quiebre es la masacre de Shaperville (1960), donde tras la matanza de hombres, mujeres y ni\u00f1os que protestaban en contra del r\u00e9gimen del apartheid se provoc\u00f3 una uni\u00f3n del pueblo afrik\u00e1ner y la conformaci\u00f3n de la sociedad sudafricana como la conocemos actualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos evidenciar dos primeros t\u00f3picos que atraviesan el panorama art\u00edstico: la violencia y la segregaci\u00f3n. Desde la migraci\u00f3n de los pueblos abor\u00edgenes del norte africano hasta la lucha contempor\u00e1nea con rostros como Nelson Mandela y Mahatma Gandhi, la violencia y la segregaci\u00f3n son dos elementos motores tanto de los momentos m\u00e1s importantes socio-pol\u00edticos de Sud\u00e1frica como de la producci\u00f3n de sensibilidad art\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La literatura tendr\u00e1 desde un primer momento un evidente sentido social, pero al mismo tiempo ser\u00e1 esquiva e indirecta, el ejemplo m\u00e1s representativo es Cape Town; comuna cerrada y vigilada por los brit\u00e1nicos donde se restring\u00eda la mayor\u00eda de los gestos emancipadores o que impliquen una organizaci\u00f3n como sudafricanos. La poes\u00eda, con sus primeros exponentes como Krune Mqhayi, Herbert Dhlomo o Benedict Vilakazi, nos mostrar\u00e1n el miedo a la muerte, el sentimiento de derrota, la b\u00fasqueda de identidad y la injusticia de su continente por sobre el resto del mundo. El teatro, por su parte, ser\u00e1 el g\u00e9nero social por excelencia que comenzar\u00e1 con representaciones teatrales antiimperialistas y, desde los a\u00f1os 60 con el aporte de dramaturgos como Athol Fugard y Zakes Mda, se tornar\u00e1 a un teatro interactivo, donde la audiencia tambi\u00e9n participar\u00e1 como autores y actores de la acci\u00f3n; gestos vanguardistas que reflejan la b\u00fasqueda de un fen\u00f3meno pol\u00edtico: una sociedad libre y el fin de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, si observamos la conformaci\u00f3n misma de la sociedad sudafricana es inevitable percatarnos de una confusi\u00f3n identitaria, una mixtura de pueblos y culturas. M\u00e1s que un sincretismo cultural o un mestizaje, nos encontramos frente a una transculturaci\u00f3n radical, una <em>creolisation<\/em>, una multiplicidad de voces casi patol\u00f3gica para un solo cuerpo ahora llamado Sud\u00e1frica. El g\u00e9nero de la s\u00e1tira es un buen ejemplo de ello, pues ser\u00e1 uno de los fen\u00f3menos art\u00edsticos m\u00e1s importantes del primer momento de la literatura sudafricana, que viene a releer el canon europeo y se mezcla con la tradici\u00f3n oral aut\u00f3ctona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, frente a este panorama surge un tercer t\u00f3pico: la forma de generar memoria, de instaurar una verdad. \u00bfC\u00f3mo se logra construir un discurso hist\u00f3rico frente a un contexto tan controlado, limitado y supeditado ya sea a potencias externas como al caos identitario interno? El fen\u00f3meno art\u00edstico reaparece; la literatura ha logrado desde los inicios de Sud\u00e1frica ser uno de los medios m\u00e1s importantes no solo para transmitir cultura, sino tambi\u00e9n para implantar memoria. Lo interesante es que dista de las formas ortodoxas de representar una realidad: el trabajo de la subjetividad, las voces, las analog\u00edas, las met\u00e1foras comunes, los estilos, entre otros aspectos est\u00e9ticos, son aspectos fundamentales en el estudio art\u00edstico e hist\u00f3rico de esta cultura. Los g\u00e9neros literarios, en especial la narrativa, pasaron desde voces marginales hasta un nuevo canon que ha logrado llegar a niveles de representatividad y problematizaci\u00f3n que el discurso hist\u00f3rico y pol\u00edtico no ha podido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de estos elementos es el cuerpo, el cual ha sido un t\u00f3pico recurrente en la literatura sudafricana y ha permitido una serie de lecturas y relecturas. Desde las primeras poetisas afrik\u00e1ners como Elisabeth Eybers y Ruth Miller hasta el galardonado sudafricano J. M. Coetzee la representaci\u00f3n del cuerpo ha sido una especie de espejo, una forma de materializar, a trav\u00e9s de la corporalidad una crisis \u201contogen\u00e9tica\u201d de Sud\u00e1frica. Es por ello que vemos generalmente no solo cuerpos, sino cuerpos en su mayor\u00eda femeninos, violados, golpeados, mutilados, con cicatrices; un testimonio que lucha contra la evanescencia de un pueblo que parece olvidado por el resto del mundo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_442\" aria-describedby=\"caption-attachment-442\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-442\" src=\"http:\/\/frontera.dev.ida.cl\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/Masacre-de-Sharpeville-300x238.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/www.literaturadefronteras.cl\/ldf\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/Masacre-de-Sharpeville-300x238.png 300w, https:\/\/www.literaturadefronteras.cl\/ldf\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/Masacre-de-Sharpeville-150x119.png 150w, https:\/\/www.literaturadefronteras.cl\/ldf\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/Masacre-de-Sharpeville.png 437w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-442\" class=\"wp-caption-text\">Masacre de Sharpeville &#8211;<br \/>Godfrey Rubens<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior mencionado, son tan solo algunos t\u00f3picos, ideas que permanecen presentes, se metamorfosean y trascienden a lo largo de una cultura. Sin embargo, no cabe duda que son algunas claves para comenzar a considerar y comprender una literatura que parece no tener lugar ni en occidente ni en oriente, un lugar obnubilado que nos recuerda a Latinoam\u00e9rica por lo policrom\u00e1tico y polif\u00f3nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violencia, caos, heterogeneidad, ansias de libertad son algunas de las ideas que aparecen inmediatamente cuando pensamos en Sud\u00e1frica; un pueblo que surge con una identidad propia a partir de la mezcla de pueblos originarios del continente (khoisan y nguni-sotho), las colonias europeas y la comunidad india implantada como mano de obra. 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